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Conjuntivitis alérgica primaveral, prepárate para afrontarla

La primavera es la estación del año que más acentúa y empeora los síntomas de la conjuntivitis alérgica. El aumento de las temperaturas y la sequedad ambiental características de la época propician su aparición, siendo la conjuntivitis alérgica una de las afecciones oculares más prevalentes y comunes. En la mayoría de los casos no presenta una situación de gravedad, pero favorece la aparición de molestias incómodas en nuestros ojos.

La conjuntivitis alérgica primaveral es una inflamación de la conjuntiva, una membrana mucosa transparente que cubre el globo ocular y protege su superficie. En algunos casos, dicha membrana se inflama debido a la presencia de algún virus o a alguna alergia primaveral. En primavera, está asociada principalmente al polen, ya que su aparición coincide con el ciclo de polinización de muchas plantas. Sin embargo, la conjuntivitis alérgica puede ser causada por otros agentes, como el pelo de animal, los ácaros o los hongos. En estos casos se denomina conjuntivitis alérgica perenne, es decir, que puede desarrollarse en cualquier época del año.

La inflamación primaveral puede afectar a personas de cualquier edad, aunque es más frecuente en pacientes de entre los 18 y 35 años, siendo de igual incidencia en ambos sexos. Generalmente puede aparecer debido a factores genéticos, por lo que es más fácil que se desarrolle en personas con antecedentes familiares.

Picor, lagrimeo, ojos rojos, hinchazón en los párpados, secreciones, dolor ocular y, en los casos más severos, fotofobia o visión borrosa son los síntomas que la afección ocular puede propiciar. Normalmente suelen aparecer en ambos ojos, pero la conjuntivitis alérgica primaveral también puede afectar a uno solo. Asimismo, provoca hipersensibilidad ocular con la presencia de sustancias como el polen en el ojo. Puede ir acompañada de otros síntomas, como por ejemplo el catarro primaveral o una congestión nasal.

¿Cómo prevenir la conjuntivitis alérgica primaveral? El cuidado preventivo más eficaz es el control ambiental. Evitar frecuentar el campo, cerrar las ventanas de casa, usar aire acondicionado con filtro y usar gafas de sol son medidas preventivas aconsejables. Cuando la alergia ya ha surgido, es importante limpiar con delicadeza nuestros ojos y así expulsar los alérgenos de la superficie ocular. Es recomendable utilizar toallitas especializadas.

Se aconseja, además, visitar el oftalmólogo una vez se hayan iniciado las molestias. Éste va a evaluar la gravedad de la afección y determinará el tratamiento más adecuado para eliminarla. En casos de conjuntivitis alérgica primaveral leve, se suelen utilizar antihistmínicos tópicos. Si éstos no son efectivos, lo que indica que la afección es más severa, pueden prescribirse corticoides. La colaboración del paciente con su oftalmólogo es esencial para eliminar la conjuntivitis alérgica primaveral y dejar atrás esas molestias que, en ocasiones, te impiden llevar a cabo tu día a día habitual.

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