¿Qué es pterigion?
¿Cuáles son los síntomas de un paciente con Pterigion?
Los pacientes con pterigion suelen acudir a nuestra clínica porque presentan una tela blanca o amarillenta, en ocasiones abultada en el ojo. A veces se presenta como un enrojecimiento crónico de la conjuntiva, con irritación ocular y picor. Al crecer sobre la córnea puede llegar a afectar al eje visual (la pupila). Incluso en casos en los que no afecta a la pupila, puede generar un astigmatismo al deformar la córnea.
El pterigion tiene varias fases. En su fase más temprana suele ser más asintomático aunque en su fase más avanzada notaremos que crece hacia la córnea con aspecto de inflamación pudiendo llegar hasta la zona central.
Otro de los síntomas puede ser el lagrimeo ocular, sensación de arenilla o de cuerpo extraño
FAQS sobre Pterigion
-
Consiste en la extracción del pterigion, que no es más que una porción de conjuntiva enferma, y su sustitución por tejido conjuntival sano (autoinjerto de conjuntiva). Este tejido sano se obtiene del mismo paciente, extrayéndose de la conjuntiva superior, donde ésta es siempre sana y abundante. El tejido sano se “pega”, literalmente, sobre la zona donde estaba el pterigion, utilizando un pegamento biológico a base de fibrina. De esta manera no es necesario usar puntos de sutura que siempre son molestos sobre la superficie ocular, y se consigue una recuperación muy rápida y un aspecto normal del ojo en muy poco tiempo.
Si deseas eliminar el Pterigión, no dudes en consultar con nosotros
-
Excepto en casos en los que no se detecta crecimiento, generalmente se recomienda la cirugía del Pterigion. El tratamiento quirúrgico del pterigion ha mejorado muy positivamente en los últimos años debido a la aplicación de una nueva técnica.
-
La “tela en el ojo”, “telita blanca” o “carnosidad en el ojo” es el nombre popular para el pterigión. Se trata de un crecimiento benigno de la conjuntiva que puede invadir la córnea. Aunque en muchos casos no es peligroso, si crece hacia la pupila puede afectar la visión y requerir intervención quirúrgica.
-
Las causas más frecuentes incluyen la exposición prolongada a los rayos UV sin protección, la sequedad ocular crónica, y el contacto repetido con polvo o viento. Por eso es más habitual en personas que trabajan al aire libre.
-
En la mayoría de los casos no supone un riesgo grave, pero cuando el tejido invade el eje visual puede provocar visión borrosa, astigmatismo y otras molestias. En esos casos, la cirugía es la mejor opción para evitar complicaciones.
